Memoria (Marielle Franco – Guamán Poma – Assange)

Con una pequeña adenda   

Yo Guamán Poma de Ayala autor y caminante te escribo, no a ti Felipe III de España, sino a ti runa del futuro, que es lo mismo decir del pasado, para que recuerdes la grandeza de nosotros, runacuna, warmicuna, huambracuna; que no sólo hemos sido soldados valientes, auca camayoc, sino también testigos y escritores. 

Dejamos constancia de cómo aquellos que volvieron el mundo al revés, son los mismos que hoy te han golpeado hasta quitarte la vida gran princesa del nuevo mundo Marielle Franco sólo por haber denunciado al miserable gobierno de ese chafarote que delira con acabar la naturaleza, la Amazonía, los ríos y los mares que son nuestros. Lo mismo quieren hacer contigo Assange desde que el apóstata, traidor y lascivo se vengó de su impotencia y postración, volviendo a imponer el mal sobre viejos, niños, viejas, jóvenes runacuna, huarmicuna, a quienes ha quitado hasta la escuela y los ha vuelto asesinos en las prisiones.  Quieren hacer lo mismo contigo Assange, sólo por mostrar cómo los rufianes viven como hienas de las guerras, de la avaricia, de la codicia destruyendo todo lo que a su paso encuentran.  Y así, el lascivo impotente te entregó a las fieras sacándote desde el refugio que tenías ofrecido por un país de esta gran tierra donde vivimos. Runas, negros, mishus pobres, cronistas, estudiantes maltoncitos y guerreros aucacamyoc en pelea constante contra los rufianes que quieren vender las tierras, las aguas, los mares olvidando que aquí estamos contigo Marielle, contigo Assange. 

Estamos dispuestos a seguir mostrando que somos capaces de un buen gobierno y de dejar constancia en nuestras crónicas, así ellos con su soberbia y su avaricia crean que puedan seguir como corregidores, inquisidores, como fiscales mayores haciendo el mal.

 

 

José María Arguedas (1911-1969)… ¡Qué escritorazo! Si no lo has leído, desde el Archipiélago te lo recomendamos mucho. 

Arguedas tuvo una vida que es ejemplar de las fracturas culturales de nuestros países. Él era mestizo, blanquito, pero fue despreciado por su madrastra que lo dejó viviendo con la servidumbre, con lxs indígenas. Allí, Arguedas descubrió el amor, la ternura, el quechua y la música. Descubrió una manera particular de leer el mundo, desde ese idioma, como un conglomerado de seres vivos y mágicos, jugó al trompo pensando en la lejanía y entendió que solo mediante la comprensión del mundo indígena, nuestros países podrían tener un futuro. Como sujeto intermedio, entre la cultura criolla y la indígena, procuró en su escritura tender puentes entre estos dos mundos. ¿Qué significa ser un andino contemporáneo? Claramente no tiene que ver con regresar al pasado…La literatura de Arguedas nos dice que ya estamos completos, que no somos museo, que nuestra cultura está viva, que no necesitamos sino reconocer nuestras capacidades económicas, artísticas y espirituales para Vivir Bien. No es necesario volver al pasado, porque estamos –mestizos e indígenas— cargados de futuro. Arguedas escribió la vida del pueblo Quechua y del mestizo, sus dolores, sus Resistencias, la dignidad infinita de las comunidades. 

Al final de los años 60, sin embargo, otro grande de Nuestra América, Julio Cortázar, comenzó una polémica en torno a la obra del peruano. Lo acusó de ser un folclorista, un telurista (apegado a la tierra y la tradición) de no tener miras amplias o universales. De escribir sobre su terruño y punto. Para el argentino, en una escritura tan localizada y pintoresca como la de Arguedas se escondían los fantasmas del nacionalismo. 

Arguedas sufrió mucho por estas críticas. Su misión vital siendo la de decir el mundo silenciado del Ande, dotarlo de una dignidad frente al mundo. Frente a la globalización y la homogeneización de la vida y la cultura, Arguedas le apostaba a la defensa del territorio y a la celebración de la diferencia. Pero no solamente defendía al mundo indígena sino que, al mismo tiempo, pensaba en los caminos que debiera seguir la sociedad peruana en general para alcanzar el Buen Vivir. Con sus libros procuró generar un lenguaje intermedio, entre el castellano avasallante y el quechua que persiste, y así pensar una cultura del Mestizaje que no hable de homogeneización sino de profusión de diversidades. 

El tiempo y la historia parecen confirmar que lo uno no va sin lo otro. Que no hay nada más universal que lo local; que el territorio, o defender el agua, son cuestiones globales. Aquí y ahora, con miras al mundo entero y al mañana. Arguedas, en el fondo sabía esto mejor que nadie. 

Y para terminar, un regalo: ¡Mugre Sur rapeando a Arguedas! Comunicándonos con nuestros hermanos peruanos, trayendo al frente al idioma quiteño, con sus arrastres de tiempos lejanos, pasados y futuros. 

Todas las islas

© archipielago in[di]visible 2023