INTERMEDIO: Diego Armando Maradona
TEXTO: Gabriel Noriega
Nuestros cuerpos están atravesados por nuestras historias. El Diego lo sabe mejor que nadie. El que sufrió en carne propia los absurdos y la toxicidad del subdesarrollo.
Pero a pesar de todos los espirales de la perdición inculcadas, el Diego nunca se olvidó de dónde vino. De Villa Fiorito. El Diego era un villero. Un negro villero como atestiguan recientes investigaciones sobre su abuelo afrodescendiente. El Diego llevó tatuada el alma y el cuerpo —¿barrilete cósmico, de que planeta viniste? —, con su historia y con sus convicciones. Nunca lograron amilanarlo, que traicionará al Lugar de Origen. Porque a pesar de todo, la pelota no se mancha.

En este ejercicio que les proponemos está basado en la obra del artista Pedro Reyes “Goodoo” (2011). Esta se trataba de personalizar un muñeco vudú neutro dotándolo con características nuevas. Un vudú a la inversa, una terapia positiva de reconocimiento de lo que nos constituye. Así en esa adaptación que hemos realizado, están invitados a vestir, pintar, tatuar a un personaje neutro con elementos constitutivos de nuestra cultura latinoamericana. Así, reconocemos no solo lo que somos como sujetos, sino como los individuos que somos están atravesados por lenguajes, estéticas, sonidos, sabores en común.

Este es un momento para divertirnos, el receso entre tanta estructura. Juguemos.

Todas las islas

© archipielago in[di]visible 2023